Alice was beginning to get very tired of sitting by her sister on the bank, and of having nothing to do...

miércoles, 2 de julio de 2008

Al ladrón!!

Hoy robé un momento de felicidad y el día me guiñó una sonrisa. Subía la interminable cuesta después de un pateo horroroso persiguiendo la hazaña imposible, el calor era insufrible y la cuesta tiraba hacia abajo. En la esquina había una tiendita de chuches, y entré a por un refresco. Un oasis en mitad de ningún sitio. Al final del pasillo, el mostrador y detrás un niño como un insecto palo sentado encima de unas cajas. Me mira y me regala una sonrisa, que bate sus alas como una mariposa en una caricia necesaria. “¡Mamá! Mira cómo se ríe” inquiere el chaval, la mujer aparece de detrás de un instante, sus ojos sonríen y cantan en un silencio pausado y rítmico, mientras repone golosinas y paquetitos. El niño abanica con suavidad a la niña pequeña dentro de un carrito que hay detrás del mostrador. Hasta que no me acerco con mi lata de refresco a pagar no la veo... Juega con sus manitas le ríe a su hermano mayor, dando vida a todas las hadas que llenan el lugar y los ojos de su madre sonríen y cantan en un silencio pausado y rítmico.
Hoy también me robaron una sonrisa, me regalaron un piropo y me partí de la risa, en silencio, claro. Subía otra cuesta igual de interminable y con el mismo calor, debía estar roja, estaba agotada, sudada, me sentía pegajosa y cansada, las sandalias me pesaban y sólo quería llegar arriba, visto unos pantalones hippiosos birriosos verde pistacho, que de cutres llevan hasta un zurcido, y camiseta morada. Hay un señor con un aspecto muy fresco, y sereno, del tipo de señores que no te van a piropear por la calle, un señor de los que van a lo suyo y ya... y yo no soy nada piropeable en dicha coyuntura... pero me pilló a traición con un improvisado, y definitivamente en exclusiva para mi: “de verde esperanza y mora, como una morilla me enamora”. De la risa que miré hacia abajo, disimulando que reía y seguí mi camino.
No tengo ninguna pinta de morilla, que ya me gustaría, sino que por el contrario gasto cierto tinte nórdico, en fin... la gente está loca, y la vida es absurda...Quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón.

2 comentarios:

Vivian dijo...

Jajaja…¡Muy bueno el final!
A mí me encantan los piropos (cuando son lindos) Soy de sonreír y dar las gracias a quién sea, así venga de un caco-macaco. Es que, hay que tener temple para abrir la boca y decir algo.
Me gustó lo del niño con el bicho palo. ¿Es cierta esa imagen? Porque si es historia, creo que se me hubiera ocurrido un gato, una tortuga, o un lagarto…¡Pero no un bicho palo! (Son raros, y me gusta imaginarlos)
Me ha gustado tu texto Ada, es fresco, bien narrado y muy bonito.

Me voy que tengo que tomar 8 yemas de huevos…jajaja.
Besos

Ada.. dijo...

jajajaja! hola guapa! "como un bicho palo", delgadísimo y largo con las extremidades huesudas y una cara de dibujo animado que tenía el niño increible!
si, los piropos bien dichos... o con gracia...e s lo que tienen! hay que tener temple! jajaja!
anda... con los wevitos' hazme un flan y pásalo bien!!jajaja!!
Mwauks!