Alice was beginning to get very tired of sitting by her sister on the bank, and of having nothing to do...

martes, 23 de julio de 2013

De patrones recurrentes..

Jueves, 2 de Junio de 2011

Día 2.

He llegado a casa, paciente, el cansancio hace que mis miembros flojeen, la vista cansada, los párpados pesados, el ruido de las voces de los niños aún se acopla en ecos infinitos en mi cabeza. La ansiedad me recorre todo el cuerpo, un cosquilleo angustiado me aprieta en la boca del estómago y anticipo su sabor en mi boca. Reniego. Mi organismo no me toma en serio y lo reclama. Bebo agua. Saboreo. Me engaña, busca el momento romántico de la imagen en blanco y negro. Ahumada. Para distraer, recreo el sabor de un beso húmedo en mi lengua, húmedo y límpido, con sabor a sexo. Intenta convencerme y registra, a la velocidad de la luz, millones de olores bohemios en mi imaginario privado, en los que se haya omnipresente, siempre.
Peleo con ello. Nada de jazz, se acabó. No a las luces rotas. No a las voces quebradas de sensualidad infinita, mientras ahúmo mis sentidos y me transporto desde las buhardillas que coronan los edificios de ladrillo rojos que las sujetan y me elevan a lugares lejanos. Desde lo más alto – y vuelo lejos, lejos, muy lejos, con cada beso mortal, aspiro, penetra hondo e invisible en mi pecho.
Me desnudo despacio, respiro profundo, acaricio mi piel con prendas ligeras y me tumbo. Dominar el cuerpo, expiro, me elevo, mantengo, ahogo, respiro, desciendo – expiro, me elevo, mantengo, ahogo, respiro, desciendo – expiro, me elevo, mantengo, ahogo, respiro, desciendo. Tiembla, suda, purifica, conquista, controla. Controlar. Respirar. Controlar. Me incorporo, deslizo los pies descalzos hacia la ducha, respiro, despacio, respiro, intento que el aire llegue hasta cada rincón de mi ser y res-pi-ro. Des-pa-cio. Res.Pi.Ro. Pienso en números, pienso en olores, pienso en sabores, pienso en imágenes. Olores. Sabores. Olores. Sabores. Deseo. Garganta. Galante y ahumada, áspera y quebrada. Enciendo el grifo y dejo que el agua caliente, ardiente caiga sobre mi cabeza. La imagen de un dragón aletea, invade, abraza todo mi pensamiento y el fuego... lo anula. Hu. Mo. Huyo, enfrío el agua. Gélida, de nuevo quema y ahogo templando el ardor desde el centro de mi cuerpo.
Complaciente me entretengo en disfrutar limpio cada instante, el olor a miel y re-crear la densidad de sabores espesos en la punta de mi lengua. Caprichosa la paseo regalada de nuevo en la imagen de un beso y el sabor a sexo, agrio, puntiagudo y afilado sobre mi garganta. Quema.
Y otra vez me puede. Dejo que la raíz de mi ser se hunda en la tierra e intento vaciar de pensamientos la cabeza. Las imágenes pasean, fluyen, entran, pasean, salen, entran y salen de mi consciencia hasta que dejan de tener forma, igual que cuando tus rasgos pierden su lugar en el espacio del otro cuando los congelas en la imagen infinita e irreal de un espejo. Me concentro en canalizar el aire por todos y cada uno de los conductos que soy capaz de imaginar en mi ser, tangible e intangible.
Con los ojos cerrados ¿a quién pretendo engañar? Si yo nunca he sabido meditar. Mi mente agitada sigue deseándolo y todo el rato evoca su sabor, anticipando. Quebrando toda mi intención y haciéndola flaquear, desde lo más profundo y aprieta y ahoga. Res-pi-ro.
Al final del día, solo no me dejo arrastrar gracias a la complicidad compartida con el testigo inevitablemente extraño, que habita lejano, más allá del tic-tac pesado del reloj que rompe el silencio del que emerge la angustia ahogada, en el grito callado de un deseo frustrado.


2 comentarios:

MCruz dijo...

Bello,amiga, muy bello..

Francisco Torres dijo...

Un viaje a una sensualidad, intensa, atrayente...casi adictiva